No basta con leer teoría; hay que ensuciarse las manos.
Usa la técnica Pomodoro: 25 minutos de química, 5 de descanso. Nada de estudiar 8 horas seguidas.
No leas todo el libro. Usa el método Feynman: explica el tema en un folio como si se lo enseñaras a un niño de 12 años.